Mourinho el Caído y la prensa deportiva sensacionalista

La prensa. Siempre es cosa de la prensa. O al menos de esa prensa rosácea y amarillenta, oxidada y patética que tanto abunda en este país, esa especie de Sálvame o La Noria deportivo que son los programuchos de la talla de Punto Pelota (claro ejemplo del deterioro de la televisión). Cierto es que el programa dirigido por Josep Pedrerol es el referente en mala calidad y sensacionalismo barato y malo, pero sólo tenemos que ojear los principales diarios deportivos para ver cómo las cosas no se hacen bien, se busca el titular, la portada que arrastre al posible cliente a comprarla y no la verdad.

Y para lograr todo esto, se usa la mentira, el engaño, la exageración y la mentira.

Todo esto viene por el año discreto del Real Madrid. Viene porque la prensa (ya sea en periódicos, revistas especializadas, programas de televisión o radio)  está cercando a Mourinho y señalándolo como principal culpable de los 7 puntos de distancia respecto a un Atlético de Madrid que, en un año de ensueño y una altísima efectividad, está segundo; pero sobre todo, se le ha puesto el sayo por los 16 puntos del primero, del Barça, de un equipo que, quizás jugando algo peor que en años anteriores, va camino de acabar la primera vuelta invicto y como referente, no sólo en España, sino en Europa.

El caso es que esta prensa que acusa a Mourinho, es la misma que hace varios años, lo señalaba con aún más descaro como la solución para devolver al Madrid a lo más alto de España y de Europa. Los debates de ‘Punto Pelota’, las noticias y reportajes de Marca o As, Cope o Ser o de ‘Deportes Cuatro’.

Todos y cada unos de estos (entre otros) programas y medios ensalzaron al entrenador desde que comenzara el Inter de Milán a despachar un fútbol efectivo con Milito, Eto’o o Sneijder. Ese Inter del triplete, de referente en Italia era lo que la prensa pro-madridista buscaba y quería. Y creía que eso estaba en la persona de Mourinho.

El caso es que Mourinho el Triste, ahora llamado el Caído, ha pasado en 3 años de Dios idolatrado a hombre extraordinario y luego a un mortal entre tantos.

¿A qué se debe este cambio en la mentalidad de los periodistas? ¿Por qué en tan poco tiempo se ha derribado el mito? Pues veamos.

Mourinho demostró desde el primer minuto la arrogancia, chulería y habilidad para provocar que tanto le han caracterizado. Cuando llegó, como si de un Mesías se tratara, la prensa aplaudía cada discurso, cada párrafo, cada frase, cada palabra y cada letra de sus declaraciones y comparecencias. Él era, por decisión e imposición suya, el amo y señor de aquel club de se acercaba a los 110 años de historia y que de la noche a la mañana se transformó en el chiringuito de un señor triste de Setúbal.

Tras el habitual periodo de adaptación de los jugadores a un entrenador y sistema nuevo, los resultados comenzaron a llegar y la maquinaria, aún chirriante, dejó goleadas y momentos que se grabaron a fuego en las retinas de los seguidores merengues. Mourinho lograba crédito (más aún) a cada gol de sus jugadores, a cada partido ganado y a cada punto conquistado en todas las competiciones.

Cualquier logro del entrenador portugués era una guerra ganada, un logro sin precedentes, a pesar de que la temporada anterior, un caballero y un señor como Manuel Pellegrini, de esos tipos que engrandecen su profesión y este deporte, acabara segundo la Liga con 96 puntos, sólo superados por los 99 de un Barcelona pletórico.

A pesar de todo esto, la maquinaria de diseño exclusivo, ‘made in La Masía’ como tratan de vender de manera exagerada desde Barcelona, del Barça, tiró por tierra las intenciones madridistas de llegar y besar el santo.

La temporada 2011/2012 fue la más destaca de la historia reciente del Madrid, al ganar la Liga con 100 puntos, ganando casi todos los partidos y desplegando un fútbol intenso, de contragolpes, de partidos ganados por goleadas y otros en el último minuto. Pero se volvió a buscar un lunar en aquel año, y fue en la Liga de Campeones, verdadero objetivo tanto de Mourinho como de Florentino Pérez, presidente del Madrid, que comenzó con las ideas claras y que ahora le tiene que pedir permiso al entrenador para hacer unas declaraciones a la prensa. Lo nunca visto. Un pitorreo.

En este tiempo, la prensa se mostró principalmente a favor del entrenador, con algunas excepciones, como cuando se tildó a Mourinho de dar preferencia y facilidades al “clan de los portugueses” perjudicando a los alemanes y españoles o cuando se han lanzado proclamas a favor de tal o cual canterano o de ese otro jugador, tan querido por la afición, que parece no poder ser castigado por el entrenador.
Pero en general la sensación era de apoyo a Mou por parte de la prensa, a pesar de que el ex de Oporto, Chelsea e Inter cada vez ha ido siendo más desagradable, poco profesional y dictatorial con los medios de comunicación de este país, que estúpidos, no le han dejado plantado con sus tonterías.

Llegamos al 2012, y con él, la marcha de Pep Guardiola, el entrenador-Dios del F.C. Barcelona, adorado como el señor de la verdad por los culés y admirado por medio mundo. Ese era el año para remarcar la supremacía tan cacareada del Real Madrid, y esperar unos años de declive blaugrana.

Pero ya desde la pretemporada la cosa no parecía ir del todo bien, parecía que no funcionaban las teclas de la temporada de los 100 puntos, y eso empezó a activar el sexto sentido amarillista de muchos periodistas, que vaya usted a saber porqué, comenzaron a calentar las calderas con portadas poniendo en tela de juicio a Mourinho, a los fichajes, a sus decisiones y a sus comentarios. El portugués, al que los resultados, a pesar de ganar la Supercopa de Europa frente al Barcelona, no acompañaban, preparó su particular artilleria y dio comienzo una gran guerra entre los medios deportivos españoles y José Mourinho.

Ahora, a punto de acabar la primera vuelta de la temporada 2012-13, la tabla queda así:

  1. Barcelona – 49 puntos (+16)
  2. Atlético de Madrid – 40 puntos (+7)
  3. Real Madrid – 33 puntos
  4. Málaga – 31 puntos (-2)
  5. Real Betis – 28 puntos (-5)
  6. Levante – 27 puntos (-6)

El Barcelona lo ha ganado todo, excepto un empate. El Atlético ha empatado 1 partido y ha perdido 3. El Real Madrid ha empatado 3 y perdido 4. El Málaga ha empatado 4 y perdido otros tantos. El Betis, aunque ha empatado sólo 1 partido, ha perdido 7. El Levanta ha empatado 3 y ha perdido 6.

Por lo tanto, la lectura que se puede sacar de aquí es que en lo que llevamos de temporada, el Barcelona ha aprovechado al 99% todas sus oportunidades; el Atlético se ha mostrado extremadamente efectivo y el Madrid está teniendo un papel parecido al del Málaga, Betis y Levante. Y eso, claro está, no es aceptable.

Parece ser que no se puede admitir que un equipo como el Real Madrid marche tercero en un campeonato en el que sus dos grandes rivales están jugando a la perfección y aprovechando más y mejor sus oportunidades. Mourinho acusa a algunos sectores del vestuario de poco comprometidos y a la prensa por decir mentiras. La prensa culpa a Mourinho. El aficionado culpa a Mourinho y a los jugadores. Florentino intenta recordar cómo se le ocurrió volver al Madrid.

Según pasan las semanas, y el fútbol mediocre y ramplón del Madrid de Mourinho cosecha empates y derrotas, así como victorias que saben a poco dada la considerable distancia con Atlético y Barcelona, los medios cargan con más fuerza contra el portugués. Que si el City, que si el Chelsea, que si el PSG. A Mou le han salido muchos pretendientes. Y este, con su mezcla de tristeza y chulería, torea con arrogancia las preguntas y acusaciones.

El Real Madrid ha cometido muchos errores desde que echara a Vicente del Bosque hace ya bastantes años. La planificación ha sido horrible, la directiva no ha hecho su trabajo, los entrenadores han bailado tanto como las estrellas y los estrellados han pasado, millones mediante, por los vestuarios blancos del Santiago Bernabéu. En Madrid se ha buscado el Santo Grial, la solución perfecta para alcanzar todos los objetivos. El Madrid quería ser el Barça, pero eso no está (nunca lo ha estado) en su mano. Ni en la de nadie.

El fútbol son ciclos. Hace no muchos años, el Barça era una comparsa formada por Kluivert o Saviola que acabó cuarto, y el Madrid a pesar de contar con Casillas, Zidane, Makelele o Raúl, quedó tercero. Por delante se situaron Valencia y Deportivo. Por detrás Celta de Vigo y Betis. Desde entonces, los movimientos realizados sólo han favorecido a Madrid y Barcelona, que se han reforzado y creado equipos de gran fuerza y competitividad, plagados de estrellas que llenan los campos pero que le restan interés a la Liga.

Y hace falta paciencia y cabeza. ¿Os suena un tal Sir Alex Ferguson? Desde 1986 en el Manchester United, conviviendo con varias generaciones de futbolistas, algunos de los cuales, a pesar de su edad, continúan aportando al equipo. El United ha pasado por muchas etapas, varios años de dominio aplastante, años de dominio residual, años de derrotas y años de transición. Pero siempre se le ha dado la confianza al escocés para retocar, cambiar y reordenar las piezas según considerara adecuado.

El Madrid seguramente acabará su relación con Mourinho (o viceversa) este verano. Habrán sido tres años en los que como mínimo, se habrán obtenido una Copa del Rey, una Supercopa de España y una Liga. Este año todavía están a tiempo de ganar la Liga de Campeones y cerrar un ciclo a la fuerza, pero con un gran broche final. El portugués atacará a la prensa española en su nuevo destino (cuya prensa local se deshará en elogios), la prensa española convertirá lo que antes adoraba en algo profano y falto de valor.

Luego llegará otro, y si el primer año no lo gana todo o casi todo, se irá a la calle. Y entonces llegará ese de allí, que cumplirá el primer año, y estará un par de años, pero que acabará en la calle de no dar el rendimiento perfecto que se presupone, equivocadamente, del Real Madrid.

Al final, del Madrid de Mou quedará buenos recuerdos, pero también se pensará en uno de los entrenadores más desagradables, bordes y malajes que se ha podido ver a nivel nacional e internacional en los últimos años. Y eso, es lo último que debería permitir el Madrid. Y mientras tanto, decenas de equipos luchan con muchísimos recursos menos por no bajar a segunda, o por comerse las pocas migajas que dejan los grandes equipos de este país.

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